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Psicoterapia para Niños y Adolescentes

El juego es el lenguaje natural del niño, es a través de él que el niño expresa sus sentimientos y pensamientos, inquietudes, miedos, bloqueos…

Por lo general a los niños les resulta dificil poner en palabras la profundidad de sus experiencias, y lo que sucede en su mundo interno, por ello cuando trabajo con niños hablamos y jugamos juntos. Esto incluye el uso de dibujos, materiales artísticos, marionetas, y otro tipo de juegos especialmente seleccionados.

El juego es el lenguaje natural del niño, es a través de él que el niño expresa sus sentimientos y pensamientos, inquietudes, miedos, bloqueos…

Un psicoterapeuta infantil entrenado, usa el juego como una vía de comunicación y de relación con el niño.

Sabe cómo interpretar el modo particular de juego que presenta cada uno individualmente y es capaz de ofrecer la respuesta necesaria, dentro del mismo juego, que pueda ir generando cambios en la percepción del niño, siempre respetando el ritmo único e individual.

La función del terapeuta es la de ofrecer un espacio de contención en el cual las ansiedades y miedos del niño puedan ser explorados, reconocidos y contenidos.

La personalidad de un niño aún no ha sido fortalecida por los años de experiencias vitales y puede, en determinados momentos, sentirse abrumado por fuerzas internas o cincunstancias del exterior.

La tarea principal en esta etapa es ayudarle a construir un Yo suficientemente fuerte y una personalidad autónoma

Del mismo modo que cuando se trabaja con adultos, la terapia con niños es una relación confidencial, sin embargo, cuando trabajo con niños pequeños, los padres o familiares directamente implicados son parte esencial del proceso.

El desarrollo óptimo y sano de un niño, depende de la capacidad de sus cuidadores de entender la profundidad de su experiencia, crear un buen apego en sus experiencias tempranas, tener la capacidad necesaria de contener sus ansiedades, poder poner en palabras lo que el niño no puede llegar a expresar y manifiesta como síntoma…

Es por ello que parte de mi trabajo consiste en ayudar a los padres y familias a sostener y acompañar a su hijo a través de las dificultades y ayudarles a ampliar su visión de las dinámicas familiares que pueden estar contribuyendo a la situación actual.

A fin de poder ofrecer este espacio, me reúno con los padres en una sesión sin el niño/a, siempre que la situación lo requiere.

 

Transtornos de ansiedad

Transtornos de la conducta

Transtornos de la alimentación

Transtornos de eliminación: enuresis, encopresis…

Transtornos del sueño: pesadillas, terrores nocturnos, insomnio…

Transtorno obsesivo-compulsivo

Problemas relacionales y de adaptación

Transtorno déficit atención-hiperactividad

Problemas de autoestima

Diversas formas de estrés causados por: Separación de los padres, enfermedad crónica de un progenitor, muerte de un progenitor o familiar cercano…

La adolescencia es una etapa de la vida excitante, creativa a la vez que turbulenta.

La adolescencia es una etapa de la vida excitante, creativa a la vez que turbulenta.

A veces los adolescentes precisan de una ayuda para poder expresar sus tensiones y preocupaciones de una manera constructiva.

Este estadio del desarrollo, con un pie aún en la infancia y otro en el mundo de los adultos, supone tanto para el adolescente como para las personas de su entorno, especialmente los padres, un periodo de gran confusión.

El adolescente debe trabajar duro, tanto para desarrollar su propio sentido de identidad, separado de “mamá” y “papá”, como para encontrar su lugar en el mundo.

Puede suponer en algunos casos un periodo de gran estrés y sufrimiento, alternado con fases de optimismo y euforia, y pueden aparecer fuertes sentimientos de rabia dirigida a los miembros de la familia más cercanos.

Conductas de riesgo o prácticas peligrosas, son el sello de identidad de la adolescencia, suponen un modo inadecuado de expresar la ansiedad que les producen los cambios tan rápidos que están sucediendo tanto en su cuerpo como en su mundo interior

Como terapeuta, establecer un buen vínculo y una sólida relación terapéutica garantiza un buen desarrollo del proceso.

Ofrecerles un espacio libre y protegido donde poder expresar la ambivalencia de sus emociones.

Ayudarles a conectar sus sentimientos con sus pensamientos y su conducta, así como apoyarlos en las elecciones positivas en las que se proyecten mirando al futuro.

 

Transtornos de ansiedad y crisis de pánico

Transtornos de conducta

Transtornos de alimentación

Transtornos del sueño

Transtorno obsesivo-compulsivo

Problemas de relación o adaptación

Problemas de autoestima

Crisis de identidad de género

Duelo

Diversas formas de estrés